Dentro de tantas palabras, tantas disculpas, tantas cagadas, tantos sentimientos perdidos, tanto miedo, tantos mambos, tanto tiempo, tanta mierda, tantas buenas intenciones, tantos te amo que no significaron nada y tantos otros que significaron todo. tantas sonrisas sacadas, tantas lagrimas caídas. tantas cosas no dichas por miedo a sentirse vulnerable. Tantas acciones no hechas por miedo a perder. Dentro de todo esto y más. Dentro de todo mi corazón y mi amor. Dentro de estos putos 22 años de intensidad y de guerra puedo decir que me lo merezco. Todo lo malo, me lo merezco. Porque soy todo esto que dije pero a la vez no soy nada. Porque soy una mala persona que lastima, que daña, que abusa y maltrata. Que agrede y manipula. Que desea y calla. Pero sobretodo que se miente y esconde. Que no enfrenta, que no decide y que no se quiere. Ni un poco.
Y porque me merezco todo lo que fue y lo que vendrá, voy a crecer y levantar. Pero antes va a doler, y nunca va a calmar del todo. Pero siempre voy a luchar para continuar, para intentar ser mejor. Aunque fracase, porque seguramente fracase.
Lo más triste de todo es que no tengo más que buenas intenciones que se terminan convirtiendo en actos de mala leche. Y así de bien como empecé termino. Como el orto. Como una basura. Porque ciertamente es así.
No hubo persona que al lado mío sea verdaderamente feliz, no hubo persona que no haya lastimado.
Aun intentando lo mejor, a veces equivocándome demasiado, otras no tanto. Pero siempre consiguiendo el mismo final. La soledad, el rencor y el odio. Sin poder arreglarlo, sin poder curarlo.